martes, 9 de febrero de 2010

MISTERIOS DE DOLOR


A través de un instrumento suyo llamado Rick Miller, El Señor ha pedido para estos tiempos que se medite diariamente los misterios dolorosos

Primer Misterio de Dolor

LA AGONÍA DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS.
Después de contemplar a Nuestro Señor arrodillado en el jardín de Getsemaní, con todos sus poros abiertos después de haber vertido su Sagrada Sangre, oremos:
Oh Jesús Bendito, te invoco a través de tus Santas Heridas y pongo en cada uno de tus poros abiertos por tu sagrada tristeza y agonía a todos aquellos involucrados en los medios de comunicación, especialmente a aquellos que producen y deciden lo que nosotros y nuestros hijos vemos, oímos y leemos. Pido especialmente por aquellos que están activamente promoviendo la pornografía, la perversión y el ocultismo en los cines, en Internet, en las revistas y especialmente en la televisión.
Oro a través de tu Preciosísima Sangre y con Ella sello en estas Santas Heridas a cada una de estas almas. Señor Jesús, ato en tu Santo Nombre todo el mal para que no corrompa a estas personas e invoco tu Divina Justicia y tu Divina Misericordia sobre ellas. Amén.


Segundo Misterio de Dolor

LA FLAGELACIÓN DE JESÚS ATADO A UNA COLUMNA.
Después de contemplar a Nuestro Señor colgando de cadenas de la columna de la flagelación, su Sacratísima Carne arrancada y desgarrada, oremos:
Oh Bendito Jesús, te invoco a través de tus Santas Heridas y pongo en cada una de tus más profundas heridas abiertas, que expusieron tus Sagrados Huesos en tu Santísima Espalda, a todos aquellos en el gobierno y en la política, especialmente a aquellos que buscan acabar con la libertad.
Oro a través de tu Preciosísima Sangre; con Ella sello en estas Santas Heridas a cada una de estas almas. Señor Jesús, ato en tu Santo Nombre todo el mal para que no corrompa a estas personas e invoco tu Divina Justicia y tu Divina Misericordia sobre ellas. Amén.


Tercer Misterio de Dolor

LA CORONA DE ESPINAS QUE PUSIERON A JESÚS EN SU SANTA CABEZA.
Después de contemplar a Nuestro Señor empapado en su Sagrada Sangre, despedazado y aplastado por los golpes y casi incapaz de respirar, después de haber sido golpeado y de que le clavaran profundamente la corona de la burla en su Sagrada Cabeza, oremos.
Oh Jesús Bendito, te invoco a través de tus Santas Heridas y pongo dentro de cada una de estas heridas inefables, dolorosísimas y mortales - causadas por espinas como dagas - a todos aquellos involucrados en las finanzas y en el comercio y a todos aquellos que venden o habrán de vender sus almas inmortales por codicia y por sed de poder.
Oro a través de tu Preciosísima Sangre y con ella sello en estas Santas Heridas a cada una de estas almas. Señor Jesús, ato en tu Santo Nombre todo el mal para que no corrompa a estas personas e invoco tu Divina Justicia y tu Divina Misericordia sobre ellas. Amén.

Cuarto Misterio de Dolor

JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS CAMINO AL CALVARIO.
Después de contemplar a Nuestro Señor caído por tercera vez, sus Santos Pies tan torturados, sus Santas Piernas tan desgarradas, sus Amadas Rodillas tan dañadas, sus Santísimas Manos, Brazos y Codos tan golpeados y heridos, causándole el más intenso dolor, pero más que todo contemplamos su Sagrado Hombro sobre el cual llevó su Amada Cruz, herida que infligió tanto dolor y miseria sobre su Sagrada Carne y Huesos, mayor que la de cualquier otra de sus Santas Heridas, dejando su Carne desgarrada, y sus Huesos expuestos, oremos:
Oh Jesús Bendito, te invoco a través de tus Santas Heridas y pongo dentro de estos sufrimientos salvíficos a todos aquellos que tienen autoridad sobre los demás, desde aquellos que tienen la autoridad más simple hasta aquellos que tienen las vidas y los destinos de los demás en sus manos.
Oro a través de tu Preciosísima Sangre y con ella sello en estas Santas Heridas a cada una de estas almas. Señor Jesús, ato en tu Santo Nombre todo el mal para que no corrompa a estas personas e invoco tu Divina Justicia y tu Divina Misericordia sobre ellas. Amén.


Quinto Misterio de Dolor

LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS EN LA CRUZ.
Después de contemplar a Nuestro Señor clavado en su Cruz, sufriendo una muerte horrible y dolorosísima, con todos sus dolorosos pensamientos dirigidos hacia nosotros, hacia nuestra redención y hacia nuestra salvación y finalmente entregándonos al cuidado de Su Madre, oremos:
Oh amado Jesús, te invoco a través de tus Santas Heridas y pongo dentro de cada una de estas Heridas de la Crucifixión, de tus Amadas Manos, de tus Santos Pies y de la Venerada Herida en tu Santo Costado a todas las familias en Colombia - especialmente a aquellas en la ciudad de Bogotá (o en la ciudad por la que se quiera interceder) - que se han divorciado o habrán de divorciarse, a todos aquellos que han cometido la abominación del aborto o están considerándolo y a todos aquellos que han sido víctimas de la perversión. También pongo dentro de estas heridas crueles y devastadoras a todos los hijos de estas personas y familias, para guardarlos libres de la mancha de estos pecados y mantenerlos bajo la protección de la Sagrada Familia, libres de los deseos de la carne y del ansia por las cosas de este mundo.
Oro a través de tu Preciosísima Sangre y con ella sello en estas Santas Heridas a cada una de estas almas. Señor Jesús, ato en tu Santo Nombre todo el mal para que no corrompa a estas personas e invoco tu Divina Justicia y tu Divina Misericordia sobre ellas. Amén.
Se sigue con el Padre Nuestro, tres Ave Marías, el Gloria y la Salve por las intenciones del Santo Padre, la Oración a San Miguel Arcángel y 10 “Jesús, María y José, os amo, salvad las almas”.