lunes, 12 de marzo de 2012

CICLOS LITURGICOS‏

La Iglesia católica denomina Año litúrgico al período cíclico anual durante el cual celebra la historia de la salvación hecha por Cristo y al que se distribuye en festividades y ciclos: Adviento, Cuaresma, Navidad, Pascua y Tiempo Ordinario. No se tratan de fechas exactas, sino simplemente una sacralización del curso anual de las estaciones del año y una composición cíclica para que en un periodo de tiempo pueda englobarse dicha historia de salvación.

Tiempo de Adviento


Es un período aproximado de cuatro semanas antes de la Navidad, en el que los católicos se preparan para celebrar la venida de Jesús en la Navidad. “Adviento” significa venida o llegada. Se celebra con una mirada puesta en la triple venida de Jesús, según indicaba San Bernardo: "Jesús vino" (nacido de la Virgen María), "viene" (hoy, en los signos de los tiempos), y "vendrá" (con gloria, al final de la historia).

El Adviento es un tiempo de alegre espera: la espera de la llegada del Señor. Por eso los cristianos escuchan en los textos y cantos palabras alusivas a la venida del Señor, en especial las profecías de Isaías.

Las grandes figuras que la liturgia presenta en este período son el profeta Isaías, San Juan Bautista, y la Virgen María.

Las fechas del Adviento se fijan entorno a las fechas que prepara, esto es, de la Navidad. Siempre cuenta con cuatro domingos, aunque las semanas no sean completas. Empieza el domingo cuarto anterior a la Navidad, que suele rondar desde el 27 de noviembre al 3 de diciembre. Solamente si Navidad (25 de diciembre) es domingo, contará con las cuatro semanas completas, pues siempre se cuentan los domingos anteriores a esta festividad.

Durante el tiempo de Adviento los sacerdotes utilizan vestiduras de color morado, como color de penitencia, mostrando así que este tiempo es de preparación a la fiesta de la Navidad, como también se hace en Cuaresma sobre la Pascua. Además, durante este tiempo no se dice ni se canta el Gloria, ni adornar el templo con flores, como en los demás días de penitencia, aunque sí se conserva el canto del Aleluya antes de la proclamación del Evangelio, omisión propia únicamente de la Cuaresma.

Sin embargo, llegados a la mitad del tiempo, en el tercer domingo, llamado antiguamente y aun nombrado como “Gaudete”, que significa "Gózate" (nombre tomado de la versión latina de la antífona de entrada propia de este día, Cf. Flp. 4, 4-5, "Estad alegres en el señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca"), se puede suavizar el color morado de las vestiduras con toques de blanco, utilizándose en este día vestiduras de color rosa, si bien no es obligatorio, indicando así la alegría al acercarse ya la festividad del nacimiento del Señor. También se puede adornar la iglesia con algunas flores.

Dentro de este tiempo, con propiedad considerado muy vinculado a la Virgen María, se celebra la solemnidad de la Inmaculada Concepción, patrona de España y de algunos países de América, y en América Latina, la solemnidad de su patrona, Nuestra Señora de Guadalupe. Durante las solemnidades se omite la supresión del Gloria y de los adornos florales.

Tiempo de Navidad


Pasadas las cuatro semanas de Adviento, la Iglesia Católica celebra el Tiempo de Navidad, a partir de esta solemnidad, el 25 de diciembre. Éste tiempo se extiende desde las I Vísperas de la Natividad del Señor, al atardecer del día 24, hasta las II Vísperas de la Fiesta del Bautismo del Señor, el domingo después de la Epifanía (6 de enero).

Durante estos días, la Iglesia conmemora la venida en carne mortal de Cristo a la tierra. A pesar de que muchos lo consideren así, no se trata de un cumpleaños ni de una fecha tomada como exacta de este hecho histórico, sino que la elección dela fecha es puramente simbólica, como todas las del año cristiano. De este modo, otras confesiones cristianas celebran esta fiesta en fechas distintas. Como tiempo de alegría, se emplean vestiduras blancas.

A pesar de que la Navidad es una fiesta de gran importancia, el tiempo de Navidad no es uno de los tiempos considerados "fuertes". Así, durante este tiempo, se celebran algunas fiestas que se entremezclan entre la celebración, cosa impensable en Cuaresma o Pascua, como San Esteban (26 de diciembre) o la Sagrada Familia, que ocupa un lugar fijo el domingo de la octava de la Navidad.

También es creencia popular que este tiempo termina el día de Reyes, sin embargo la Iglesia católica continúa conmemorando el nacimiento de Cristo y su manifestación a las naciones (Epifanía) hasta el domingo siguiente, en que celebra la fiesta de su Bautismo y comienzo de la vida pública. Tras el tiempo de Navidad, sigue un periodo de Tiempo Ordinario.

Tiempo de Cuaresma


La Cuaresma comprende días de preparación para la Pascua de Resurrección, que aunque tradicionalmente han sido cuarenta, las reformas posteriores han hecho cambiar, rondando entorno a los 44 días. Este tiempo empieza el Miércoles de ceniza y termina con la hora de nona (Hora intermedia, sobre las tres de la tarde) del Jueves Santo.

La Cuaresma recuerda a cada cristiano su situación de pecado y la necesidad de convertirse. Están invitados a practicar especialmente las limosnas, la oración y el ayuno. Se trata de un tiempo de conversión. Simbólicamente también recuerda los cuarenta días que Jesús vivió en el desierto y su lucha contra las tentaciones.

La Cuaresma incluye cinco domingos más el Domingo de Ramos y es un período de liturgia penitencial: se utiliza ornamentos morados, a excepción del Domingo de Ramos que es el rojo y las solemnidades más importantes que es el blanco, no se canta el Gloria ni tampoco el Aleluya, tampoco se adorna el templo con flores y el órgano y demás instrumentos callan, a no ser que sean para sostener básicamente el canto. Únicamente se exceptúa el cuarto domingo, tradicionalmente llamado "Laetare" en el que se puede cambiar de color al rosa (opcional, por la proximidad de la Pascua, mezcla entre el morado y el blanco), se pueden poner algunas flores y usar instrumentos, pero sigue callado el Gloria y por supuesto el Aleluya. También en las solemnidades y fiestas que coincidan -habitualmente son dos importantes: San José y la Encarnación del Señor- pueden quitarse estos signos penitenciales, empleando vestiduras blancas debido al la solemnidad de estas celebraciones, aunque nunca usar el Aleluya, que callará hasta la noche de Pascua.

Semana Santa


Estos días celebran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Es la celebración más importante del año litúrgico. Comienza con el Domingo de Ramos y finaliza antes de la Vigilia Pascual de la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

Domingo de Ramos de la Pasión del Señor


El Domingo de Ramos, último domingo de Cuaresma y que abre la Semana Santa, llamado "de la Pasión del Señor", conmemora la Pasión de Cristo, usándose el color rojo debido a que se celebra la Pasión del Señor y leyendo los textos de la misma. Previamente se celebra la bendición de ramos, donde son bendecidos las palmas y ramos de olivo, que porta la gente en procesión rememorando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Una vez concluida la procesión, comienza la misa de Pasión en la que se lee la Pasión del Señor según San Lucas por varias personas. Es tradicional que las palmas se rizen y se adornen para la procesión. La celebración del Domingo de Ramos comienza con la bendición de ramos, continúa con la procesión y culmina con la misa de Pasión, siendo una celebración de gloria y de pasión al mismo tiempo. El Domingo de Ramos es considerado como una de las celebraciones más importantes del año junto con el Jueves Santo, viernes Santo, sábado Santo y Domingo de Resurrección, ya que la Semana Santa es la fiesta más importante del año litúrgico. En éste día se entremezcla un ambiente festivo y un ambiente de tristeza por lo que ocurrirá en los próximos días.

Los primeros días de la llamada "Semana Santa" siguen siendo tiempo de Cuaresma, por tanto, tanto el lunes, Martes y Miércoles Santo se usa el color morado. En la noche del Miércoles Santo se suele rezar el Oficio de Tinieblas, debido a lo que se celebrará en los próximos días (jueves y viernes Santo). En la mañana del Jueves Santo, en una celebración únicamente conservada por motivos prácticos -se necesitan para la Vigilia Pascual-, se celebra la Misa Crisma, en que el obispo de la diócesis consagra el Óleo de los Enfermos, el Santo Crisma y el Óleo de los Catecúmenos. Las características funcionales de esta celebración permiten que sea trasladada a otros días del final de la Cuaresma. Toda la mañana de Jueves Santo sigue siendo tiempo de Cuaresma, como se transluce de los textos de la Liturgia de las Horas, que se recomienda encarecidamente celebrar con los fieles, en público. La Cuaresma finaliza en la tarde del Jueves Santo en torno a las tres, antes de la celebración de la misa vespertina de la cena del Señor.

Tiempo de Pascua


El tiempo de Pascua es el que conmemora la Resurrección del Señor: su paso de la muerte a la vida (de ahí proviene etimológicamente la palabra Pascua, que significa "pasar"). Comienza estrictamente con la fiesta de la Pascua de Resurrección, si bien se considera que ya el triduo Pascual, como celebración de este paso, forma ya parte de este tiempo, aunque algunos liturgistas discrepen al respecto.

La elección de la fecha de Pascua tiene como origen la consecución de las estaciones y de las fases lunares: así, se celebra en el catolicismo el domingo posterior a la primera luna llena de primavera. Si ésta cae en domingo, siempre es al siguiente, con tal de no coincidir con la Pascua judía, que se celebra el mismo día de la luna, según su calendario lunar. Siempre se celebra en domingo, según tradición apostólica, sin tener en cuenta si fue o no el día exacto en que resucitó históricamente Jesús. Así, puede tener lugar entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Triduo Pascual


El Triduo Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo es el corazón del año litúrgico. Comprende los tres días desde las vísperas del Jueves Santo hasta las II Vísperas del Domingo de Resurrección. Prácticamente, ya es tiempo de Pascua, aunque tiene una consideración especial.

Jueves Santo de la Cena del Señor


El Jueves Santo, se celebra la misa vespertina de la cena del Señor, en la que Jesús instituyó la Eucaristía, el orden sacerdotal y el mandamiento del amor. No es la celebración ni mucho menos principal de estos días, sino más bien es como un preludio de lo que va a comenzar, pero tradicionalmente se celebra con una gran solemnidad. Se vuelve a cantar Gloria, pero no el Aleluya. La iglesia no se debe adornar con muchas flores, y los cantos van enfocados a la institución de la Eucaristía. Se sustituye el color morado de la cuaresma de manera especial por el blanco. Tradicionalmente, después del Gloria, todas las campanas dejan de sonar y no volverán ha sonar hasta la Noche Santa. La liturgia del Jueves Santo se suele celebrar en una misa vespertina (por la tarde, después de la hora nona) que se caracteriza por la solemnidad y emotividad de la celebración, con un ambiente en parte festivo y de algún modo también de alegría, que culminaran con la reserva del Santísimo Sacramento en el monumento. La celebración culmina de manera tajante a continuación de la reserva del Santísimo, donde se nos informa que la celebración a concluido y se nos invita a la celebración que tendrá lugar al día siguiente. A partir de ahí, se impondrá la sobriedad y la tristeza que marcarán los próximos días hasta el Domingo de Resurrección.

Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor


El Viernes Santo se recuerda la muerte de Jesús en la cruz para salvar a la humanidad. La liturgia de este día es de una sobriedad muy elocuente. Es el día de la Pasión y Muerte del Señor y no se celebra la Eucaristía. Se vuelve a usar el rojo en representación de la pasión y muerte de Jesús, color que ya se había usado en la celebración del Domingo de Ramos, y que en este día vuelve a ser característico, empleándose vestiduras rojas. Puntos culminantes de la liturgia de Viernes Santo son el relato de la Pasión según san Juan, la oración universal y la adoración de la Cruz. Este es un día de silencio y de recogimiento interno. Además, es día de ayuno y abstinencia de carne, en caso de necesidad. Tradicionalmente, las campanas no tocan desde la tarde del Jueves Santo, por lo que en muchos lugares se usaba una carraca para llamar al la gente a la celebración aunque su uso se ha reducido mucho, pero se mantiene la abstención del toque de campanas. La celebración de la muerte del Señor se suele celebrar en torno a las cuatro de la tarde del Viernes Santo, donde la iglesia queda despojada por completo de flores y adornos, quedando lo más sobria posible en señal de duelo por la muerte de Jesús.

Sábado Santo de la Sepultura del Señor


El Sábado Santo es un día de silencio y de oración. Esta prohibido, como el día anterior, celebrar la Eucaristía. En este día se suelen organizar retiros para profundizar el misterio pascual. Es conveniente celebrar en común la Liturgia de las Horas, u otras celebraciones en torno al sepulcro del Señor, a su cruz o a los dolores de la Virgen.

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor


Terminado el sábado, la Iglesia celebra la Resurrección del Cristo con una Vigilia Nocturna, considerada "Madre de todas las Vigilias" por San Agustín. Se celebra en la madrugada del domingo (y no en la noche ni en la tarde del sábado). En esta noche de vela, la más solemne para los católicos, se rompen los lutos cuaresmales y se canta de nuevo el Aleluya. Esta es la noche santa, la noche que recuerda la victoria de Cristo sobre la muerte, la noche en que la Iglesia desde su comienzo se espera la segunda venida del Señor.

Los ritos de esta noche son los más largos y solemnes de toda la liturgia católica: primero, se enciende el cirio pascual, imagen de Cristo Resucitado, quien ilumina el mundo y los fieles, que vienen en procesión desde la calle con esta luz, se sientan a escuchar nueve lecturas de la Biblia que les recuerdan la historia de la salvación desde la creación hasta la resurrección de Jesús. Se sigue con la celebración de los sacramentos de la Pascua: el Bautismo, por el cual el hombre muere con Cristo para luego resucitar con Él a una vida nueva (Rom 6, 8), y la Eucaristía, en la cual los Apóstoles reconocen al Señor en la fracción del pan.

La Vigilia Pascual es la celebración más importante, y con diferencia, de todo el año cristiano y de toda la vida del cristiano, y debe celebrarse como tal. La mañana del domingo se celebra la solemne Misa de Pascua, la misa del día y en la tarde, las II Vísperas Bautismales, con procesión al baptisterio y aspersión del agua, con las que termina el Triduo de Pascua.

Días del tiempo de Pascua


El tiempo pascual o de Pascua se extenderá a lo largo de siete semanas (50 días). Los cincuenta días después de Pascua se prolongan como un solo día de fiesta, como un solo gran domingo. Durante todo este tiempo la Iglesia canta la alegría de Cristo Resucitado. Las celebraciones son como un eco de lo que fue la noche de Pascua: se usan vestiduras blancas, no se deja de cantar el Aleluya, se vuelve a usar el Gloria, durante la octava de Pascua -sus primeros ocho días- cada día, y después, cada domingo. Se adornan los templos con muchas flores, más que nunca, y se usa música y canto.

Hacia el final de este tiempo se celebrarán también la Ascensión y Pentecostés. La Ascensión celebra el regreso del Cristo Resucitado a la casa de su Padre. Así, abre para todos los cristianos el camino hacia el Padre Dios. Se confirma y manifiesta de manera solemne a Jesucristo como Señor del Universo. Tradicionalmente se ha celebrado cuarenta días después del Domingo de Resurrección, en jueves, si bien puede ser trasladada por motivos pastorales al domingo siguiente.

La solemnidad de Pentecostés (que significa, cinquentena) cierra el tiempo pascual. Celebra la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. La tradición católica afirma que Jesús no deja abandonados a los suyos; al contrario, les envía los dones necesarios. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha. Según san Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, es el día en que nace la Iglesia. Se celebra cincuenta días después del domingo de resurrección (diez días después de la Ascensión), al octavo domingo de Pascua y con vestiduras rojas.

Tiempo ordinario o durante el año


En los días en que no se celebra ningún acontecimiento importante de la vida de Cristo se les encierra en el llamado "tiempo ordinario" o simplemente "durante el año". Son los domingos comprendidos, por una parte, entre el Bautismo del Señor y el miércoles de Ceniza y, por otra parte, desde Pentecostés hasta el Adviento. Pueden ser 33 ó 34, según el año. En estos domingos, la Iglesia católica medita el Evangelio de Cristo, su predicación y vida pública durante los tres años antes de morir. Cada año se escoge un evangelista: Mateo es el guía para el ciclo A, Marcos para el ciclo B, y Lucas para el ciclo C. San Juan generalmente se deja para los demás tiempos litúrgicos. Durante este tiempo se usan vestiduras verdes.

En este tiempo hay espacio para otras fiestas y solemnidades del Señor y de los Santos: en primer lugar, algunas fijas como son la fiesta de la Santísima Trinidad, el domingo después de Pentecostés; la fiesta de Corpus Christi, tradicionalmente el jueves siguiente a la Trinidad, pero en la mayoría de los casos, trasladada al domingo; y la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que se celebra el viernes después de la antigua octava de Corpus, por tanto, la semana después de esta fiesta.

Otras fiestas se desarrollan en el tiempo ordinario, como la de San Juan Bautista, Santiago Apóstol o la Asunción de la Virgen, entre otras. En este tiempo, tienen mayor preferencia estas celebraciones sobre incluso los domingos, puesto que no se celebra en concreto ningún acontecimiento singular de la historia de Salvación, si bien, cada domingo sigue conmemorándose, desde tiempos apostólicos, la resurrección de Cristo.

El último de los domingos de este tiempo, el anterior al Adviento, se celebra la fiesta de Cristo Rey, en clave claramente escatológica.

Celebraciones de los santos durante el tiempo Ordinario

Durante las celebraciones de los santos, se usan vestiduras de color blanco para las fiestas de Santa María, las fiestas de Cristo que no tengan un enfoque hacia la Pasión y la de los demás santos que hayan muerto de forma natural o celebraciones no martiriales. Se usan vestiduras de color rojo para las fiestas referidas a la Pasión de Cristo (Santa Cruz, Preciosa Sangre...), y a las fiestas de los santos mártires, por tanto, asesinados por su fe en Cristo, entre los que se incluyen los apóstoles y evangelistas, a excepción de San Juan, que no murió mártir. Conviene señalar que, si existe más de una fiesta de algún santo, solo se celebra de rojo la conmemoración de su martirio (San Juan Bautista, San Pablo, etc.)

Existe una tabla que rige el orden de preferencia de celebración en caso de coincidencia de alguna fiesta que se debe seguir en caso de duda.